En el Palacio Negro, en la ciudad capital de abajo, el hombre conocido como el Patrón, Martel el Poderoso, gobernante de este mundo oscuro, había llenado sus arcas y ahora también, presumiblemente, estaba escapando. Para la élite y la clase dominante de Corsair, aquellos cuyas manos literalmente goteaban sangre, aprovechando el derramamiento de sangre y la violencia que aterrorizaba a docenas de mundos, escapar era la única opción que quedaba y él no sería el único en montar un intento de escape, ni ser el único en tener éxito. En los años venideros, se ofrecerían innumerables recompensas por los corsarios prominentes desaparecidos que se habían escapado de la red, con el informe ocasional de tal y tal avistamiento en algún otro mundo del borde, presumiblemente luciendo una nueva barba y un par de gafas de sol, lo que podría haber levantado algunas cejas en el caso de las muchas Corsairs femeninas.

Cristina Ángela