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Todos vivimos en lo sublime. ¿Dónde más podemos vivir? Ese es el único lugar de la vida… Todo lo que nos sucede es divinamente grande, y siempre estamos en el centro de un gran mundo. Pero debemos acostumbrarnos a vivir como un ángel que acaba de nacer, como una mujer que ama, o como un hombre al borde de la muerte. Si supieras que vas a morir esta noche, o simplemente que tendrías que irte y nunca volver, ¿los verías, mirando a los hombres y las cosas por última vez, bajo la misma luz que has visto hasta ahora? ¿a ellos? ¿No amarías como nunca has amado todavía?

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¿Debemos estar siempre advertidos, y solo podemos caer de rodillas cuando alguien está allí para decirnos que Dios está pasando? Si has amado profundamente, no has necesitado que nadie te dijera que tu alma era una cosa tan grande en sí misma como el mundo; que las estrellas, las flores, las olas de la noche y del mar no eran solitarias; que fue en el umbral de las apariencias que todo comenzó, pero nada terminó, y que los mismos labios que besaste pertenecían a una criatura que era más alta, mucho más pura y mucho más hermosa que aquella a quien tus brazos rodeaban.

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Es bueno creer que se necesita un poco más de pensamiento, un poco más de coraje, más amor, más entrega a la vida, un poco más de entusiasmo, un día para abrir de par en par los portales de la alegría y de la verdad.

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Si le digo a alguien que lo amo, como puede que le haya dicho a otros cien, mis palabras no le transmitirán nada; pero el silencio que sobrevendrá, si en verdad lo amo, aclarará en qué profundidades están las raíces de mi amor, y a su vez dará a luz una convicción, que será ella misma silenciosa; y en el transcurso de la vida, este silencio y esta convicción nunca volverán a ser los mismos. …

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Es una cosa que no conoce límite, y ante ella todos los hombres son iguales; y el silencio del rey o del esclavo, ante la muerte, o el dolor, o el amor, revela los mismos rasgos, esconde bajo su manto impenetrable el mismo tesoro. Porque este es el silencio esencial de nuestra alma, nuestro santuario más inviolable, y su secreto nunca se puede perder;

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La muerte ha venido y ha hecho expiación por todos. No tengo ningún agravio contra el alma del hombre que tengo delante. Instintivamente reconozco que se eleva por encima de las faltas más graves y de los males más crueles (¡y qué admirable y lleno de significado es este instinto!). Si todavía me queda un arrepentimiento, no es que no pueda infligir sufrimiento a mi vez, sino que quizás mi amor no fue lo suficientemente grande y mi perdón llegó demasiado tarde. …

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Es el desastre de toda nuestra existencia que vivamos así lejos de nuestra alma, y que tengamos tanto miedo de su más mínimo movimiento. Si le permitiéramos sonreír francamente en su silencio y su resplandor, ya estaríamos viviendo una vida eterna. No hay más que pensar por un instante en lo mucho que logra en esos raros momentos en que le arrancamos las cadenas -porque tenemos la costumbre de encadenarlo como si estuviera enloquecido- lo que hace en el amor, por ejemplo, porque hay le permitimos a veces acercarse a las redes de la vida externa.

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Que no sea el objetivo supremo de la vida hacer nacer lo inexplicable dentro de nosotros mismos; y ¿sabemos cuánto nos sumamos cuando despertamos algo de lo incomprensible que duerme en cada rincón? Aquí has despertado el amor que no volverá a dormirse. … nada puede jamás separar dos almas que, por un instante, ‘han estado bien juntas.

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Amar al prójimo en las profundidades inconmovibles significa amar en los demás lo que es eterno; porque el prójimo, en el sentido más estricto del término, es el que más se acerca a Dios; en otras palabras, todo lo mejor y más puro en el hombre; y es sólo deteniéndote siempre cerca de las puertas de las que hablé, que puedes descubrir lo divino en el alma.

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… es que los que hemos amado profundamente hemos aprendido muchos secretos que otros desconocen; porque miles y miles de cosas tiemblan en silencio en los labios de la verdadera amistad y amor, que no se encuentran en el silencio de otros labios, a los que la amistad y el amor son desconocidos. …

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Porque es nuestro deseo más secreto el que gobierna y domina todo. Si tus ojos no buscan más que el mal, siempre verás el mal triunfante; pero si habéis aprendido a dejar reposar vuestra mirada en la sinceridad, la sencillez, la verdad, descubriréis siempre, en el fondo de todas las cosas, la victoria silenciosa y abrumadora de aquello que amáis.