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Esto encaja en el patrón de cómo Dios responde al sufrimiento humano: venimos buscando respuestas; Dios envía una comida caliente a través de un cuerpo tibio. NOSOTROS venimos buscando las razones de nuestra hambre; Dios envía provisión para alimentarnos. Venimos buscando un sermón que nos explique la complejidad del cosmos y sacie nuestro deseo de comprensión; Cristo responde: «Este es mi cuerpo, dado por vosotros; esta es mi sangre, derramada por vosotros». La gente trata de ofrecernos una explicación; Dios nos ofrece una Eucaristía.