| | | | | | | | | | | | | | | | |

Quédate en mis brazos y mírame a los ojos, a esa luz que existe solo gracias a ti. Encontrarás todas las razones para quedarte en este mundo que tienen la costumbre de romperte cada vez.

| | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | |

La bondad es una lámpara que siempre debemos encender en nuestro corazón. Su calidez no solo nos alegra por dentro y da luz a los demás. Pero también hace del mundo un lugar un poco más hermoso cada vez que enciende las lámparas en otros corazones.

| | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | |

Siempre nos debilitamos cuando nuestra alma adquiere un deseo más fuerte de poseer a otro. Al igual que el camino, nuestras rodillas se debilitan cuando los vemos a los ojos. Y de paso, nuestros corazones y mentes desafían todas las leyes de la gravedad y nos hacen sentir ligeros y flotar hacia el infinito. De la manera, nuestra alma se une a la de ellos y se vuelve más fuerte. La forma, su toque se siente como miles de estrellas bombardeando juntas arrancándonos de nuestros sentidos y realidad. Llenando cada vacío dentro de nosotros, y cómo todo parece tan correcto. Como un sueño, que nunca queremos terminar. Como un sueño, donde queremos perdernos para siempre y nunca queremos encontrar el camino de regreso a casa.

| | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | |

Tomamos el camino que otros no llevaban a ninguna parte y solo nosotros vimos la luz al final del túnel. Nos advirtieron sobre los monstruos que encontraríamos, las probabilidades de que nos encontráramos. Y se rieron cuando nos hicimos las cicatrices mientras luchamos contra los dragones en nuestro camino. Cuando volvimos a salir del túnel, sosteniendo la espada que siempre anhelaron con fuerza en nuestra mano. Sangrado y el sol brillando en nuestra cara. Nos convertimos en los cuentos que ellos querían ser. Nos convertimos en los reflejos de lo que siempre quisieron ver. Nos convertimos en los guerreros que siempre habían imaginado.

| | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | | |

En el bosque más oscuro, Donde los árboles sangraban en los ríos y ninguna luz alcanzaba el suelo. Vi al demonio arrastrándose detrás de mí susurrando todo lo que no quiero escuchar. Grité y corrí para escapar hasta que perdí todo el aliento y caí de rodillas. Hasta que se rió como un maníaco y volvió a susurrarme al oído «no puedes huir de ti mismo».