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No se necesitan diez años de estudio, no es necesario ir a la universidad, para descubrir que este es un maldito mundo bueno que salió mal. Salió mal, porque está siendo engañado por personas demasiado codiciosas, mezquinas y de mal corazón para hacer lo correcto en nuestro mundo común. Lo han agarrado y no lo sueltan. Podrían perder su importancia; podrían perder su atracción. En todas partes es lo mismo. Cuidado con los hombres a los que hacéis vuestros amos. Cuidado con los hombres en los que confías. Solo tenemos que tener la mente clara para cantar la misma canción y jugar el mismo juego en todo el mundo, los hombres comunes. No queremos que se burle del Poder, no queremos que se burle del Trabajo y de los Bienes y, sobre todo, no queremos que se burle del Dinero. Esos son los elementos de la política en todas partes. Cuando estas cosas salen mal, nosotros salimos mal. Así es como la gente comienza a sentirlo y verlo en Estados Unidos. Así es como lo sentimos aquí, cuando miramos dentro de nuestras mentes. Eso es lo que la gente común siente en todas partes. Eso es por lo que luchan nuestros hermanos blancos, «blancos pobres», los llaman, en esos pueblos de Carolina del Sur. Peleando nuestra batalla. ¿Por qué no estamos con ellos? Nosotros hablamos el mismo idioma; compartimos la misma sangre. ¿Quién nos ha mantenido apartados de ellos durante ciento cincuenta y tantos años? Las clases dominantes. Políticos. ¡Querida vieja bandera y todas esas cosas! Nuestros libros escolares nunca nos dicen una palabra sobre el hombre común estadounidense; y sus libros de texto nunca le dicen una palabra sobre nosotros. Ondean banderas entre nosotros para mantenernos separados. Dividirnos durante un siglo y medio debido a un escándalo por gravar el té. ¿Y qué están haciendo nuestros maravillosos líderes laboristas, socialistas y comunistas para cambiar eso? ¿Qué están haciendo para unirnos a los hombres comunes de habla inglesa y darnos nuestro claro deseo? ¿Están haciendo algo más por nosotros que los magnates de la tierra, los magnates de las fábricas y los magnates del dinero? ¡Ni un poco! Estos líderes obreros de hoy pretenden ser los señores del mañana. Son solo un grupo nuevo de fideicomisarios deshonestos. ¡Mira estas veinte y tantas plataformas aquí! ¡Marquen sus contradicciones innecesarias! Sus maravillosas diferencias en cuestiones menores. ¡Maniobras! ‘Intriga.’ ‘Alusiones personales.’ ‘Monkey’. ‘¡No confíes en él, confía en mí!’ Todos ellos en eso. Observe cómo los hombres comunes estamos distraídos, cómo nos ponen a cazar primero una pista falsa y luego otra, por falta de una interpretación simple y honesta…

HG pozos