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Con la tensión agitándose dentro de nosotros, sabiendo todas las formas en que la tierra aún no es como Dios quiso que fuera, nos sentimos impulsados a orar diariamente: «Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra, como en el cielo». No estamos buscando un escape del mundo; estamos buscando la restauración del mundo.

Jonathan Martín